sábado, 3 de febrero de 2007

Pensamientos y recuerdos

Aquí, nuevamente dándole vuelta al reloj de arena, cuando la noche arropa todo lo existente, y la luna acaricia todo a mi alrededor, regalándome una noche clara en la que las siluetas se pierden ante mis ojos y la imaginación comienza a llenar los espacios vacíos que quedan en mi mente, y el momento se presta para recordar cosas, instantes en los que no estoy segura de haber vivido… Pero recuerdos al fin, de esta vida, de otra vida, de muchas vidas. Y simplemente puedo permanecer en silencio, porque no es bueno hablar cuando las palabras sobran, cuando nada es capaz de romper el silencio.

Y buscando en mi colección personal de estampas me encuentro con ausencias que no quiero recordar, pero hay recuerdos que son más fuertes que el deseo de no poseerlos, de no lastimarse más entre las paredes de la nostalgia. Y aunque las sensaciones pasadas se precipitan como una lluvia tenue pero constante, gotas de llovizna que me empapan en los momentos de soledad. Y lucho por razonar y convencerme que son solo imágenes en mi mente y nada más, aunque estén disfrazadas de vivencias son solo imágenes aisladas atrapadas en el laberinto de mi mente.

Un cuadro sin terminar, con trazos que me recuerdan lo transparente de tu mirada. Y la tristeza derrama una lágrima solitaria del color de la luna, que se desliza hasta mis labios y me recuerda lo amargo que puede ser el amor.

No me alejo, no me acerco, ni me distancio de los recuerdos. Me aproximo lentamente a ellos, como si pertenecieran a vidas ajenas. Y entonces coloreo mi vida con instantes de verdad, y me doy cuenta que ya no estás y que quizás nunca estuviste, porque fuiste parte de otra vida, tan lejana, tan lejana… Y todo se funde en la incertidumbre de lo vivido; la calma se cuela y reconforta mi corazón. El presente aparece ante mis ojos llenó de todo y de nada.

La noche se despide para darle paso a los primeros rayos del sol. La luna avergonzada se despide abriéndose al nuevo día, porque al fin y al cabo nada es eterno, y las noches los días, los momentos, las tristezas, las alegrías se terminan, haciéndose recuerdos y se suman a las estampas que quedan grabadas solo en nuestras mentes y en nuestros corazones.

Alejandra.

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